Un extra siempre viene bien. Esos pesitos salvadores semejan una bocanada de aire que aplaca la asfixia. La semana 15 de una nueva edición de Números de Oro -el tradicional entretenimiento de LA GACETA- llevó alivio a cinco lectoras, que se repartieron el pozo acumulado de $ 10.500.000: Paola Villafañe (50 años), Norma Véliz (54), Silvia Reinaga (54), Romina Jiménez (40) y Yolanda Ávila (65). En todos los casos, el destino del dinero -cada una cobrará $2.100.000- tiene que ver con aquello que se posterga hasta que haya plata para encarar: arreglos en la casa, pago de deudas... o la mejora del sepulcro de un familiar.
“El domingo ya tenía completa casi toda la grilla; me faltaba el 82, y salió”, celebró Norma. Contó que juega al entretenimiento desde hace muchos años: “Mi papá compraba tres o cuatro gacetas; él falleció, y ahora quedamos las dos solitas, con mi mamá, pero seguimos jugando. Y él me trajo suerte”. Con algo del dinero arreglará su casa; pero destinará gran parte a pagar la boleta de electricidad. “Llegó muy cara, $500.000, $600.000... y no entiendo, porque en casa somos las dos. Ya hice el reclamo”, dijo.
Romina juega desde 2010, cuando entró a trabajar en una casa. Desde ese momento, su patrona le regala la tarjeta de los Números de Oro. “El último día me faltaba el 02, y justo salió; lo controlé como cuatro veces para ver si había anotado bien. Estaba sola, mis patrones no estaban, y cuando llegaron les conté, y se pusieron muy contentos. A veces me quedaba uno o dos números, y ella me decía que ya iba a llegar”, contó. Ella vive en Las Tusquitas, un poblado que queda pasando Estación Aráoz. “Yo salía de vacaciones ayer, así que me viene bien. Voy a descansar en mi casa, en el campo; voy cada tanto, no puedo ir todos los fines de semana, porque el boleto está muy caro. El último fin de semana largo me había llegado por el cementerio; en 2015 perdí a un hermano de 19 años y también falleció mi padrino en un accidente. Y yo les había dicho que en mis vacaciones iba a tratar de arreglarle la bóveda; capaz que ellos me ayudaron”, sugirió.
“Cuando puedo compro el diario y participo. Obviamente, siempre uno tiene la fe de ganar. Muchas veces me pasó de controlar la tarjeta, y que me falten uno o dos numeritos. Tenía fe en que en algún momento iba a ganar. Y ayer no podía creerlo, me llegó”, dijo Silvia. “Esa plata es una bendición; la voy a destinar al arreglo de la casa, me viene de 10. Vivo con mis papás, mi esposo y mis dos hijos. Es necesario arreglar un poco de todo; varios retoques hay para hacer, pero el dinero no alcanzaba”, agregó.
Como cada mañana durante el desayuno, el lunes Paola anotó los números en la tarjeta, y advirtió que solo le faltaba uno para completarla. “Aún quedaban dos días, pero ahí nomás, el martes, nos dimos con la noticia de que habíamos ganado. No es la primera vez que un lunes nos faltaba un número; nos pasó en semanas seguidas, así que teníamos la esperanza de que algún día nos iba a tocar”, dijo. También usará ese dinero para arreglar la casa: “Vivo con mi esposo y con dos de mis hijas; y es lo que más se necesita”.
Situación crítica
Yolanda cree que juega a los Números de Oro desde los inicios del entretenimiento. “Antes compraba dos o tres gacetas; pero últimamente ando económicamente pésimo, así que empecé a comprar una, nomás. Además de la jubilación trabajo en mi casa; hace 30 años que vendo comida -empanada, pizza, de todo-; y con eso me ayudo, porque el sueldo es una miseria. Y ahora está muy crítico”, afirmó.
Cuando recuerda el momento en que supo que había ganado se da cuenta de lo afortunada que fue: Ya era el último día, y me voy a recostar un rato a la siesta. No encontraba la tarjeta que me había dejado el ‘canillita’. Digo, ‘bueno, mala suerte’... pero después me pongo a pensar en que me hace buena falta. Así que me levanté y la busqué. Cuando la encuentro, y me pongo a controlar en la mesa de luz, empiezo a anotar todos los números, uno tras de otro. Justo llega mi hermana, y le cuento que estaba anotando todos; y veo que me faltaba el 61. ¡Pero me doy cuenta de que estaba, solo que yo no lo había anotado!”, exclamó.
Llaman a otra hermana, que viene con su sobrino. Eran las 17.15; restaban minutos para que cierre el plazo. “Por suerte llegué. Voy a tratar de invertir la plata en el negocito, incorporar nuevas cosas. Y después pagar deudas: dos boletas de gas, que suman como $400.000, $280.000 de luz, y algunas otras deuditas”, dijo.
Con la tarjeta que se entrega junto al diario de hoy los lectores podrán participar por un pozo de $3.500.000. Si el cartón lleva el sello de “usuario tarjeta Sol” duplicará el premio.